
Cuando entré por primera vez a la casa de Carmen me llamó la atención la cantidad de vírgenes, santos e iconos religiosos que ocupaban todas sus habitaciones. En el sofá del comedor, frente a la tele, había un cristo que, por ser invierno, ella tenía tapado con un poncho de lana roja. Carmen decía que como estaba tan sola le daba compañía y protección, pero que nuestra llegada le tranquilizaba y alegraba porque sólo con saber que alguien vivía arriba se sentía más amparada ante la llegada de un extraño. Si nos íbamos de viaje por unos días a Barcelona o a Madrid, al despedirnos, nos contaba historias de cuando era joven y se paseaba por Las Ramblas o la Gran Vía después de la función.
Con la primavera, en un taller de artes escénicas llegó a mis manos un disco de Ligeti; cuando decidí ponerlo estaba haciendo limpieza, por lo que ventanas y puertas quedaron abiertas un buen rato. Cuando me encontré a Carmen en la escalera me preguntó si era yo el que tocaba y le respondí que no. ¡Qué bonito, precioso! me dijo. Mientras subía le sonreía extrañado de cómo le podía gustar una música con melodías tan violentas y enloquecidas como las de Ligeti. Luego pensé: ¡Con más motivo que a mí! ¡Es la música de su época!
Con la primavera, en un taller de artes escénicas llegó a mis manos un disco de Ligeti; cuando decidí ponerlo estaba haciendo limpieza, por lo que ventanas y puertas quedaron abiertas un buen rato. Cuando me encontré a Carmen en la escalera me preguntó si era yo el que tocaba y le respondí que no. ¡Qué bonito, precioso! me dijo. Mientras subía le sonreía extrañado de cómo le podía gustar una música con melodías tan violentas y enloquecidas como las de Ligeti. Luego pensé: ¡Con más motivo que a mí! ¡Es la música de su época!
3 comentarios:
A Carmen lo que le pasa es que le va la marcha... psicológicamente hablando.
Seguro que en el armario del cuarto de invitados guarda su colección de cine de suspense y terror para los sábados por la noche.
Double feature!!!!
PS, No fue un arrepentimiento, fue una errata. El comentario suprimido digo.
Carmen tenía una colección de santos en su casa. Tenía un Jesucristo sentado en el sofá, y cuando hacía frío lo tapaba con una manta. Era mi vecina. <3
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