El otro día recibí una mala noticia. Por una extraña coincidencia me encontraba hablando con un informático que había sido destinado a Königsberg para trabajar en una multinacional. No pude evitar hacerle la broma de preguntarle por Kant, cuando me aseguró que no sabía de quién le estaba hablando.

Ahora le doy vueltas a esto y me pregunto: ¿Y si el pensador ilustrado pasara hoy por las calles de, la que en una época fue considera la Hong Kong del Báltico, lo haría con una Smart Phone en las manos o con un reloj de bolsillo?